lunes, 1 de septiembre de 2025

VIERNES NOCHE

Corre. Va dando tumbos y se tambalea sobre los tacones. Son tacones muy finos, de sandalias de fiesta, aunque ya son las 12.30 del sábado. Lleva un vestido azul brillante, muy arrugado y con una enorme mancha parda en la falda, a la altura del pubis.

Es muy joven.  

Tropieza con algo. Se ha hecho daño en un pie y llora; en realidad, ya venía llorando, pero ahora se nota más. La gente se aparta. Está borracha, dice un señor. Efectivamente, está borracha, pero no sólo y no tanto.

Baja del bordillo. Un coche está a punto de arrollarla; la esquiva en el último momento. Otro reduce la velocidad hasta casi pararse, esperando a ver qué movimientos hace; la acompañante del conductor pone los seguros en las puertas. Ella titubea a un metro del morro, mirando fijamente al parabrisas, aunque, en realidad, a ellos no les ve.

Termina de cruzar la calle. No la han atropellado, después de todo, aunque lo mismo tampoco le hubiera importado demasiado.

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